El Puente

Una obra de arte esencial para el desarrollo.
El Puente Libertad, que cruza sobre el río Bermejo uniendo a Formosa con el país y una vasta región, fue inaugurado el 8 de febrero de 1958 y el corte de la cinta estuvo a cargo del entonces Vicepresidente de facto, el Almirante Isaac Rojas, los gobernadores de Chaco y Formosa, autoridades de El Colorado y pueblos vecinos e integrantes de fuerzas militares y policiales que acompañaban las comitivas.
Según relatos de antiguos pobladores, la fiesta de inauguración duró tres días y se sabe que, para atender a la gente se carnearon no menos de 58 animales vacunos y fueron movilizados al lugar diversos servicios esenciales como los de provisión de agua, bebidas, salud y otros. La gente bailaba, se escuchaba música regional por todos lados y las demostraciones de alegría por la llegada de tan importante obra, se reflejaba en cada rostro.
La fiesta de inauguración pronto quedó en el recuerdo y vinieron luego las etapas de análisis histórico: la obra fue inaugurada por un vicepresidente de facto, pero había sido realizada en su totalidad por el gobierno anterior del General Perón, elegido por el pueblo y desterrado por un golpe de estado cuyo apoyo venía desde afuera y con el propósito de afianzar la hegemonía de EE.UU. sobre la Argentina.
No hay dudas de que el Puente Libertad, además de ser una obra hermosa, ha sido y sigue siendo esencial para el desarrollo de la región. Le dio a El Colorado y su zona eso que le estaba faltando para integrarse a un país que estuvo históricamente olvidando a Formosa en muchos aspectos. Airosamente, con su estampa sobre el río Bermejo, fue la “vena vital” que trajo y llevó la “sangre” necesaria para impulsar sueños y realidades.
Es una obra realmente bien hecha, es un ejemplo de lo que debieran ser todas las obras realizadas por los gobiernos. Según datos, fue construido para cargas máximas de 15 toneladas. Hoy resiste cargas de hasta 60 toneladas y a veces más, cuado sobre él pasan a la vez dos o tres grandes camiones al mismo tiempo. Y sigue estando y a sus “pies”, del lado Formoseño se están haciendo defensas para protegerlo de los cambios de costas del Bermejo.
Y hay que agregar algo más: el Puente Libertad, en sus 48 años de existencia, muy pocas veces recibió algún tipo de mantenimiento. Por ahí alguien se acordó de pintarle las barandas con motivo de la llegada de algún funcionario importante y eso habría sido todo. Y se lo ve como reclamando que le curen sus heridas. Su calzada esta erosionada y con algunos baches. El paso del tiempo está haciendo su efecto sobre esta magistral obra. El Puente Libertad nos está pidiendo que le curemos sus heridas y que sepamos, de paso, reconocer su importancia.
Por Nilo Alberto Schaller
nschaller@correo.inta.gov.ar